Tras dos años de una guerra devastadora que dejó más de 68.000 palestinos y 1.200 israelíes muertos, Israel y Hamás han alcanzado un acuerdo de alto el fuego que podría marcar un punto de inflexión en uno de los conflictos más prolongados y complejos del mundo contemporáneo.
El pacto, mediado por el expresidente estadounidense Donald Trump y respaldado por Catar, Egipto y Turquía, contempla la liberación de todos los rehenes israelíes retenidos en Gaza, el intercambio de cerca de 2.000 prisioneros palestinos, y el inicio de una retirada gradual de las tropas israelíes de la Franja.
Un conflicto con raíces profundas
El conflicto entre Israel y Palestina tiene más de 75 años de historia, desde la creación del Estado de Israel en 1948 y la posterior Nakba, que desplazó a más de 700.000 palestinos. Desde entonces, múltiples guerras, levantamientos (Intifadas), y acuerdos fallidos —como los de Oslo (1993), Camp David (1978) y más recientemente los Acuerdos de Abraham— han intentado sin éxito poner fin a la violencia.
Hamás, fundado en 1987 durante la Primera Intifada, ha sido protagonista de múltiples enfrentamientos con Israel, especialmente desde que tomó el control de Gaza en 2007. Su ideología islamista y su negativa a reconocer al Estado de Israel han sido obstáculos recurrentes para la paz.
¿Qué hace diferente este acuerdo?
A diferencia de treguas anteriores, el acuerdo actual incluye:
- Desarme progresivo de Hamás
- Entrada masiva de ayuda humanitaria
- Establecimiento de una fuerza internacional de paz
- Compromiso de reconstrucción de Gaza, estimado en más de 70.000 millones de dólares y décadas de trabajo.
Sin embargo, expertos advierten que un alto el fuego no es un tratado de paz. Las causas estructurales del conflicto —ocupación, bloqueos, derechos de retorno y autodeterminación— siguen sin resolverse.
Reacciones internacionales
La ONU, el Vaticano y líderes regionales han celebrado el acuerdo como un paso hacia la paz. En Londres, cientos de miles marcharon en apoyo a Palestina, mientras en Israel, las familias de los rehenes recibieron la noticia con mezcla de alivio y temor
